Sonríe pequeño niño,
que una sonrisa tuya bastará
para calmar cualquier tempestad
y curarme las heridas.
Me dejo arrastrar,
estupefacta,
por este sentir
que solo me lleva a ti
y a tus dulces ojos.
Soy una loca, si,
perdida en una época que
no es mía, ni se acerca;
Una época tan ajena
como hermosa,
porque me llevó
a conocerte.
Dispuse de mi magia
y te separé estrellas
para que acomodes como gustes
en el cielo que te pinté.
Qué no haría para hacerte sentir,
reconstruir, todo lo que perdiste.
Para soñar alto
y volar juntos.
Si un abrazo te bastara,
si un beso te llenara,
no gastaría más de ellos en bocas ajenas,
pues guardaría todos para ti.
Trabajo todos los días,
construyo un camino,
angelito mío,
para que no te pierdas
y sepas que ahí voy a estar,
aún cuando mirar atrás
te deje en penumbras,
yo no te voy a dejar.
Sonríe, dulce niño,
que tus ojos alumbran las mañanas
y yo necesito de tu incentivo
pues tu llama incendia mi alma.
Cuando no quieras caminar,
la tormenta te cubra
y te sientas solo,
besaré tus heridas
y pelearé con tus demonios,
a tu lado;
jurándole a nuestro cielo
que la soledad no volverá
a apabullarte jamás.
Dame la mano,
peleemos, es justo,
es necesario,
pero no me sueltes,
que tirar no se convierta
en romper.
Que tirar se convierta
en afianzar.
Ganemos las batallas,
al menos,
intentemoslo. Juntos.
Sonríe y quedará la fotografía
guardada en el corazón
de ésta muchacha
que todo haría por ti.
Sonríe,
solo eso basta,
niño ojos de cristal,
para que mi corazón te ame más.
Nina Bianco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario